Huelga y movilización general

Para romper el paro del 6 de abril, Macri ha salido a proclamar la santa cruzada contra las “mafias sindicales”, como si los dirigentes que hoy llaman al paro, no hubieran sostenido a su gobierno durante todo el año pasado. Para peor, lo hizo en presencia del traidor Gerardo Martínez, que a los crímenes normales de los burócratas le suma el de haber entregado compañeros de la UOCRA durante la dictadura.
La marcha oficialista del 1A, a la que no asistieron más de 40 mil personas, le ha permitido al gobierno redoblar su campaña antiobrera. Macri pretende hacernos creer que existe una Argentina “civilizada”, que trabaja y no hace paros, frente a otra formada por “negros choripaneros”, que ahuyentan las inversiones. Sin embargo, la Argentina que fue a la marcha está formada principalmente por empresarios explotadores, fugadores de divisas y especuladores financieros, entre otras maravillas, que no vieron una pala ni de lejos, más algún que otro laburante desorientado. Esa es la Argentina a la que pertenece el propio Macri. Es la Argentina que se cobró la vida del trabajador rosarino Jonathan Gardini el 30 de marzo, asesinado en el piquete organizado por la CGT- San Lorenzo.
Este paro, que el gobierno pretende disfrazar de maniobra del kirchnerismo es, en realidad, el producto de la combatividad de las bases, que inauguraron marzo repudiando a los burócratas sindicales y poniéndolos en fuga. En esas condiciones, a Daer, Acuña y Schmid no les quedó más remedio que “ponerle fecha”, como le exigimos en la movilización del 7 de marzo. Para ellos, esa movilización era una manera de descomprimir, de patear el paro para “fin de año”, como se le escapó a Daer, y seguir las rentables negociaciones que tienen con todos los gobiernos.
Pero el paro no alcanza. En primer lugar, porque los burócratas nos llaman a quedarnos en casa “tomando mate”, como declaró Acuña. Además de que muchos compañeros ya no tienen “ni yerba de ayer secándose al sol”, necesitamos realizar un paro activo, que golpee el corazón de esta política económica. La ola de despidos, el techo salarial, la expansión del trabajo precario superexplotado, son producto de la bancarrota de este sistema económico. Para que lleguen las inversiones que Macri esgrime como la zanahoria al burro, tenemos que aceptar entregar lo que queda de nuestras conquistas obreras. Sólo así el gran capital nacional y extranjero estará dispuesto a invertir, y ni siquiera eso es seguro.
Por eso, tenemos que levantar una política que ponga en el centro el pleno empleo de los trabajadores con buenos salarios y seguridad social, y cómo hacemos para ejercer nuestro control sobre ella. Porque es el dominio del empresariado -nacional y popular o macrista- el que nos ha llevado a esta situación. Por eso, la salida no está en subsidiar a los empresarios, como dicen los dirigentes, sino en el control de la economía por parte de los trabajadores. ¿Cuántos casos hay como el de Cresta Roja, en que los empresarios se morfaron los subsidios y dejaron a miles de familias en la calle?
Frenar al gobierno exige que triunfen las luchas que se están desarrollando. Tenemos que redoblar la solidaridad con las luchas en curso, y exigir a los sindicatos y centrales su apoyo eficaz, con medidas concretas y recursos económicos. Debemos rodear de apoyo y solidaridad la heroica huelga docente, que Macri y Vidal quieren quebrar para disciplinar a todos los trabajadores. Debemos defender a los compañeros de AGR en su lucha contra Clarín, como ocurrió el 3 de abril, cuando miles de trabajadores rodearon la planta e impidieron la represión de los gendarmes.
Para unir y coordinar esas luchas necesitamos un Plan de Lucha Nacional de CGT y CTA. Como el 7 de marzo, exigirlo a los dirigentes debe ser una cuestión de todos los días. Deben sentir la presión de las bases y la amenaza de que vamos a ir “con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes”. Debemos además, organizarnos para cambiar a esos dirigentes por compañeros honestos y combativos. Tenemos que involucrarnos en la vida sindical para evitar que estos traidores pacten con los empresarios y el gobierno.

 
Juventud Guevarista
Corriente de Trabajadores Guevaristas
Unión del Pueblo

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