EL PALCO ES DEL PUEBLO TRABAJADOR

EL PALCO ES DEL PUEBLO TRABAJADOR


En los últimos dos días marcharon por las calles de Buenos Aires más de 500 mil trabajadores y trabajadoras hartos de no ser escuchados/as, no llegar a fin de mes, y vivir en la incertidumbre que a algunos funcionarios del macrismo parece divertirle, como si fueran sádicos chicos que emplean su crueldad contra las hormigas.
Lo cierto es que el descontento desbordó, en las últimas 72 horas, a cualquier dirección, y se expresó en el repudio de las bases a los discursos de los dirigentes cegetistas, y a la burla de no poner fecha al paro nacional, y que culminó con la toma del palco por trabajadores de la línea 60, de los metalúrgicos de Canale, lecheros de ATILRA, y otros/as compañeros/as.
Para desprestigiar la acción de las bases, los medios, el gobierno y la propia burocracia, se esfuerzan por explicar los hechos como el fruto de una “conspiración kirchnerista”. Pretenden así quitarle legitimidad al reclamo obrero, presentándolo como parte de la interna del PJ. La explicación es absurda: ¿Qué tienen que ver con el kirchnerismo los combativos choferes de la línea 60, cuya bandera flameó orgullosa sobre el palco, y que sufrieron en carne propia la represión de los gendarmes ordenada por Anibal Fernández y Sergio Berni?
Los hechos del martes 7 se explican como resultado de un lento pero persistente proceso de desprestigio de la burocracia, y del paralelo ascenso de una dirección alterntiva y genuinamente obrera, expresada en nuevos cuerpos de delegados y comisiones internas combativas. Hay una importante cantidad de activistas que, desde las bases, construyen agrupaciones y listas combativas en sus sindicatos, aunque estos sean la burocratizada UOM, la UTA, la CTERA y hasta en el sindicato de empleados de comercio. Se han recuperado dos sindicatos nacionales: aceiteros y el neumático. Señores del gobierno, de los medios y de la CGT: no son los provocadores externos, son los propios.
Después de semejante manifestación de las bases obreras la dirección cegetista se enfrenta a un dilema: si llama a un paro habría cedido ante la presión de las bases y desatará un proceso difícil de controlar Si se rehúsa vuelve a un escenario de ruptura que debilita a esa dirigencia de cara a su verdadera estrategia, negociar como “gente civilizada”, profundiza su desprestigio ante las bases y estimula el desarrollo de las corrientes combativas.
Las organizaciones de izquierda estamos obligadas a estimular la organización de este descontento, construyendo una alternativa real a la dirigencia sindical tradicional de la ortodoxia peronista. Para eso, hay que dejar de lado las mezquindades y llamar a un urgente Plenario de todos los sectores combativos. Pero además, debemos establecer vínculos cada vez más estrechos con las bases, piensen como piensen. En este sentido, dejamos sentada nuestra crítica a la idea de la columna independiente de la izquierda: ¿No será que esta columna termina siendo independiente hasta de las propias bases de los sindicatos? La lectura simplista sobre la “burocracia sindical” los deja afuera de la disputa real, y los aleja de las bases obreras creyendo que éstas son solo una masa de maniobra de la primera. La consecuencia es no disputar a fondo contra esa dirigencia y así no colaborar con todas las fuerzas necesarias a la conformación de una nueva dirección alternativa. Se termina así contribuyendo, involuntariamente, a su estabilidad y permanencia.
Desde el Frente Por la Unidad Guevarista, estamos convencidos de que el movimiento obrero argentino se enfrenta a una encrucijada histórica. Tenemos que seguir impulsando la formación de Comisiones Obreras en las fábricas y lugares de trabajo, imponer cuerpos de delegados y comisiones internas combativas, y luchar por la recuperación de los sindicatos. En lo inmediato, hay que organizar a nuestras/os compañeras/os de trabajo bajo una consigna clara: ¡Paro General y Plan de Lucha ya! Y si la burocracia cegetista insiste en no dar fecha para realizarlo, debemos organizar una movilización a la puerta de la CGT reclamándolo, como en las jornadas de junio y julio del ’75, cuando las Coordinadoras le impusieron a la CGT la huelga general que volteó a Rodrigo y a López Rega.
Es hora de organizarnos para la lucha. Con estas direcciones vamos a ser derrotados/as: por eso hay que imponerles la voluntad de las bases o pasarlos por arriba. Como hizo el pueblo trabajador el 7 de marzo: no hay otro camino que conduzca a la victoria.
“Construyendo una nueva Dirección genuinamente Obrera”

¡PARO GENERAL!

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