24M: Al terrorismo del pasado le ganamos con la lucha del presente.

Un amplio sector del pueblo ya comprendió que este es un gobierno de los ricos y para los ricos, y crece la consciencia de que llegaron al poder público para hacer negocios privados. Gobiernan para sus empresas y las de sus socios y amigos.

A las políticas para el beneficio de unos pocos, este mismo pueblo vino respondiendo durante el mes de marzo con amplias movilizaciones. Ante esta situación, el gobierno nacional ha tomado nota y, no conforme con el poderoso aparato represivo que ya había instalado el kirchnerismo, empezó una dura y peligrosa campaña para legitimar  el accionar de las fuerzas militares durante la última dictadura militar, con el único fin de advertir sutilmente a la sociedad de que si hay pueblo organizado, habrá respuesta militar.

Claro que no son ingenuos, y como no pueden decirlo abiertamente, utilizan su enorme poder mediático, con el diario La Nación a la cabeza.  Así, el diario de Bartolomé Mitre afirmó que existía: “El terrorismo montonero y del ERP”.

Lo primero que hay que aclarar es el concepto terrorismo. En el terreno de la lucha política, comete terrorismo quien planificadamente infunde o crea terror en el oponente, generalmente civil, ya que se presupone que las fuerzas armadas están creadas y preparadas para la lucha militar.

Es conocido que el gobierno de EE UU arrojó dos bombas atómicas sobre la población civil de dos ciudades japonesas al final de la Segunda Guerra Mundial con el único objetivo de lograr la rendición de Japón. Bajo esas y otra enorme cantidad de acciones, Estados Unidos se ha valido de su poderío militar para someter bajo el miedo a los pueblos del mundo entero. Eso es terrorismo. Claro que no es la única potencia que utiliza esta metodología, pero sí la de mayores logros.

En Argentina, por la prédica incesante de la propia Dictadura terrorista y en democracia por los partidarios de la teoría de los dos demonios, se ha instalado que las organizaciones revolucionarias ERP y Montoneros eran terroristas.

Desmentir esa afirmación es bastante simple: las fuerzas militares secuestraron y/o asesinaron a alrededor de 500 niños, la mayoría nacidos en cautiverio. Sólo se han recuperado 121, faltan más de 300. Las fuerzas revolucionarias no secuestraron a ningún niño o niña.

Por parte del ERP hubo sólo una niña asesinada accidentalmente y Santucho, Comandante Jefe del ERP, inmediatamente asumió públicamente la responsabilidad y realizó una severa autocrítica. Por parte de Montoneros también hubo un solo episodio. Dos casos pueden ser errores o excesos, como decían los militares de sí mismos, quinientos casos es un plan sistemático.

La aplicación de torturas o tormentos por parte de la militares fue sistemática, cometieron cientos de miles de ellas, no solo a los muertos y desaparecidos sino a los miles y miles de presos políticos, mientras que no hay un solo caso de revolucionarios torturando a sus enemigos. Por lo tanto terrorismo hubo de un sólo lado: las fuerzas armadas argentinas por mandato de la clase capitalista nacional y extranjera.

Aún así, pudieron haber juzgado a revolucionarios “terroristas”, como reclama hoy La Nación, pero si no lo hicieron fue porque lo que querían era eliminarlos, no darles la posibilidad de un juicio.

Otra de las mentiras de la familia Mitre asegura que las organizaciones revolucionarias “fueron las iniciadoras del sangriento conflicto”. Pero también eso es falso.

La primera declaración de guerra contra el pueblo la realizó la clase dominante con los golpes cívicos militares de 1955 y 1966. El Cordobazo y el Rosariazo, las primeras respuestas populares masivas, llegaron recién en 1969, demostrando el hartazgo, la madurez y la conciencia de un pueblo que comenzaba a despertar.

Las dictaduras latinoamericanas de aquellos años fueron las respuestas de las burguesías y el imperialismo al avance de la revolución social, como lo fueron el surgimiento del fascismo y el nazismo en Europa ante el peligro de la revolución obrera en ese continente.

Además, las dictaduras de los 70, fueron las que garantizaron un plan económico que endeudó al pueblo argentino para enriquecer a la clase empresaria. Macri y Mitre lo saben, por eso intentan hoy volver a justificar las atrocidades de las que es capaz la clase capitalista cuando un pueblo se despierta, lucha y se organiza.

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